Por Claudia Rafael

“Estos negros. Estos gusanos. Estas bestias”. Es un círculo infinito que se redobla y que viene creciendo desde hace décadas. Pero que ahora estalla en el barrio San Lorenzo, de Roma. Explota por los aires. Cuando Desirée Mariottini, que tenía apenas 16 años, fue drogada, violada y asesinada. Los detenidos son, hasta ahora, cuatro inmigrantes africanos enganchados en los últimos escalones de la pirámide del narcotráfico. Cuyos hilos maneja ineludiblemente la camorra, que engloba clanes familiares que controlan desde el tráfico de drogas y armas al sicariato, la prostitución, los sobornos, la extorsión, entre tantas. Que utiliza a los desesperados que llegan sin nada desde las colonias o desde los sures de todos los sures y los convierte en aves de rapiña.

Desirée tenía apenas 16 años cuando fue violada y asesinada.

Desirée tuvo una vida corta. Atravesada por quién sabe cuáles angustias y su final fue una crónica anunciada en sitios donde la violencia es hija y madre de una sociedad carcomida por podredumbes.

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Es extraño. Pero el barrio donde la muerte le llegó antes de tiempo, con la crueldad que suelen propinarla los hombres dispuestos al horror, era refugio de marginalidades pero a la vez sitio histórico de la ciudad que cobijó a uno de los imperios más grandes de la humanidad. A las 11 de la mañana  del 19 de julio de 1943 los aliados estadounidenses arrojaron 4000 bombas a la barriada desde 662 aviones. Murieron 3000 personas y otras 11.000 resultaron heridas. Daños colaterales de un ataque que buscaba destruir la terminal ferroviaria de carga de mercaderías del lugar.

Los cuatro africanos detenidos son y serán ahora la bandera de la xenofobia. ¿Acaso la africanidad los hace más perversos que los buenos vecinos de piel clara y ojos azules?

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Acá irrumpe la primera persona que el estilo periodístico puro me hace dejar por fuera de la escena. Hace demasiado tiempo que no escuchaba la palabra extracomunitario. En esos tiempos en los que la extracomunitaria era yo. Los diarios italianos de estos días la ofrecen minuto a minuto.

Los arcones de la propia memoria desenvuelven relatos de vida. Una de mis hijas encontró una carta fechada en noviembre 16 de 1992. Ciudad de Quarona. Faltaban once días para que naciera su hermana mayor. Nunca fue enviada esa carta escrita a los viejos en cómodas cuotas. Quién sabe por qué.

Detalles concienzudos propios de quien atravesó el embarazo varios meses en reposo. “En Rai 2 están dando un especial sobre antisemitismo, escribía. En el último período, además de todo lo que está sucediendo en Alemania contra extranjeros y hebreos, acá en Italia la mano se puso embromadísima. Desde manifestaciones nazis y fascistas re concurridas a atentados. Profanaron muchísimos cementerios hebreos, por ejemplo. Hace dos o tres fines de semana, una noche, en lo que se llama el barrio hebreo de Roma aparecieron unos cien negocios pertenecientes a familias judías con carteles pegados en las vitrinas con la estrella de David amarilla, como las que les obligaban a tener puestas en la ropa durante el nazismo para ser identificables y que decían ´fuera hebreos´. La gente judía vive en el terror”.

Eran los días en que la Liga Norte nacía en Padania. Umberto Bossi propugnaba centros de aislación para los migrantes. Y que aquellos que tuvieran VIH fueran tatuados en sus genitales para advertir de posibles contagios. Pero Bossi podía parecer todavía un dibujito animado del terror. Hoy Salvini concita mayorías y él mismo dice “fuera bestias extracomunitarias” y la gente –esa que siempre va muy bien- aplaude.

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Desirée Mariottini tenía 16 años. Fue estragada por perversos que vieron en ella un objeto a destrozar. ¿Son perversos y crueles porque tienen la piel renegrida? ¿Porque llegaron, quién sabe por cuáles vías, desde el Africa profunda? ¿Porque las políticas coloniales –sí, coloniales aún en siglo XXI- ubican a los migrantes en los márgenes de todo margen? ¿Porque vendían drogas para la mafia romana que teje telarañas que entrampan a los sin papeles como terminales de sus negociados?

Desirée no regresa. Y es la víctima del horror femicida de los que la taponaron de heroína y la violaron y la destrozaron hasta la muerte.

Y serán víctimas también los miles y miles de migrantes que recibirán las miradas de asco y de repudio del fascismo gobernante, de la Europa odiadora, de los poderes blancos que violan y aturden con sus brazos al mejor estilo mussoliniano en alto.

La crónica vital de Desirée fue minúscula. Y fue victimizada por los crueles de toda crueldad que cometieron con ella un crimen del poder. Que será utilizado convenientemente por el fascismo y el neonazismo para barrer con los diferentes.